He escuchado por allí críticas (cuando no) por parte de la oposición a la iconografía a utilizarse en los nuevos billetes a partir del próximo año. Por ejemplo una persona de buena posición, instruida y con larga experiencia laboral dijo palabras más palabras menos que “eliminaron a Páez de los billetes porque Chávez le tiene arrechera…ahora en los colegios van a eliminarlo de la historia y en pocos años los niños no van a tener ni idea de quien era Páez. Páez era el que le echaba pichón a la guerra, Bolívar lo que era es un estratega”.
Que mal estamos si los argumentos para hacer oposición son estos. Inflados por la basura mediática y por campañas de miedo y de alienación.
Para empezar esta persona está retratando la práctica de “eliminar convenientemente la historia” que hicieron sutil pero sistemáticamente muchos de los gobiernos anteriores, cosa que no está haciendo este. Yo le pediría que si no más al menos a igual nivel se hubiera preocupado porque los niños no conocieran en detalle la historia de los grandes guerreros caciques, de la población, usos y costumbres que ya existían aquí antes de la llegada de Colón. Toda esta parte de la historia muy convenientemente ha sido siempre edulcorada, estilizada y tratada al estilo romántico hollywoodense para ocultar los terribles crímenes que se cometieron en contra de nuestros ancestros así como las heroicas gestas de resistencia por la supervivencia de sus pueblos que protagonizaron nuestros caciques.
En segundo lugar Chávez no odia a Páez. Lo ha criticado fuertemente por sus decisiones político-económicas que lo hicieron desviarse del proyecto fundamental de Bolívar, pero de igual manera ha dejado clara su admiración y reconocimiento por los tremendos logros que como militar y como prócer de nuestra independencia dejó sembrada en nuestra historia Páez. Eso nunca lo ha negado. Y resulta preocupantemente patético que este defensor de la historia, bien educado y con una buena posición económica sea capaz de asegurar que el que salía a pelear era Páez mientras que Bolívar se quedaba bien cómodo en su hacienda. Harta señal de ignorancia supina y discriminatoria…a conveniencia.
Lo curioso de este tipo de crítica que circula también por la red y por las entrevistas a los sesudos analistas políticos de oposición que surgen por doquier es la gigante incoherencia de que quienes sintieron asco por la incorporación de la octava estrella a la bandera la cual a su vez voltearon sin saber ni por que ahora hacen citas de discursos de Bolívar para apoyar sus campañas de miedo sin argumento en contra de todo lo que haga Chávez y critican el que ahora no esté Páez en los billetes. ¿Quién, por lo que más quieran, puede entenderlos? ¿Por qué no se han dado cuenta que Sucre tampoco está en los billetes? ¿Van a decir que Chávez le tiene rabia a Sucre y también a Vargas? ¿No se dan cuenta que con eso se les derrumba esa fantasía argumental preñada de ignorancia? ¿Por qué no reconocer el valor de la incorporación de animales en peligro de extinción y hermosos paisajes venezolanos para sensibilizarnos con nuestro ambiente? ¿Por qué no reconocer la diversidad de reconocimientos presentes en los billetes nuevos en donde ahora aparece el indígena, la mujer, el negro, el educador y también el prócer?
Que mal estamos si los argumentos para hacer oposición son estos. Inflados por la basura mediática y por campañas de miedo y de alienación.
Para empezar esta persona está retratando la práctica de “eliminar convenientemente la historia” que hicieron sutil pero sistemáticamente muchos de los gobiernos anteriores, cosa que no está haciendo este. Yo le pediría que si no más al menos a igual nivel se hubiera preocupado porque los niños no conocieran en detalle la historia de los grandes guerreros caciques, de la población, usos y costumbres que ya existían aquí antes de la llegada de Colón. Toda esta parte de la historia muy convenientemente ha sido siempre edulcorada, estilizada y tratada al estilo romántico hollywoodense para ocultar los terribles crímenes que se cometieron en contra de nuestros ancestros así como las heroicas gestas de resistencia por la supervivencia de sus pueblos que protagonizaron nuestros caciques.
En segundo lugar Chávez no odia a Páez. Lo ha criticado fuertemente por sus decisiones político-económicas que lo hicieron desviarse del proyecto fundamental de Bolívar, pero de igual manera ha dejado clara su admiración y reconocimiento por los tremendos logros que como militar y como prócer de nuestra independencia dejó sembrada en nuestra historia Páez. Eso nunca lo ha negado. Y resulta preocupantemente patético que este defensor de la historia, bien educado y con una buena posición económica sea capaz de asegurar que el que salía a pelear era Páez mientras que Bolívar se quedaba bien cómodo en su hacienda. Harta señal de ignorancia supina y discriminatoria…a conveniencia.
Lo curioso de este tipo de crítica que circula también por la red y por las entrevistas a los sesudos analistas políticos de oposición que surgen por doquier es la gigante incoherencia de que quienes sintieron asco por la incorporación de la octava estrella a la bandera la cual a su vez voltearon sin saber ni por que ahora hacen citas de discursos de Bolívar para apoyar sus campañas de miedo sin argumento en contra de todo lo que haga Chávez y critican el que ahora no esté Páez en los billetes. ¿Quién, por lo que más quieran, puede entenderlos? ¿Por qué no se han dado cuenta que Sucre tampoco está en los billetes? ¿Van a decir que Chávez le tiene rabia a Sucre y también a Vargas? ¿No se dan cuenta que con eso se les derrumba esa fantasía argumental preñada de ignorancia? ¿Por qué no reconocer el valor de la incorporación de animales en peligro de extinción y hermosos paisajes venezolanos para sensibilizarnos con nuestro ambiente? ¿Por qué no reconocer la diversidad de reconocimientos presentes en los billetes nuevos en donde ahora aparece el indígena, la mujer, el negro, el educador y también el prócer?
Es tanta la disociación inoculada y aceptada sumisamente que no les permite si quiera darse cuenta de las tonterías que asumen como “argumento válido” para oponerse a cualquier cosa que haga el gobierno llegando hasta a negar sus propios valores y riquezas como país y como pueblo.
